El Gobierno de Estados Unidos oficializó el reinicio de las deportaciones masivas hacia Haití con la llegada de más de 150 ciudadanos a Cabo Haitiano. El operativo, ejecutado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), es la primera consecuencia directa tras la decisión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS).

Inseguridad operativa y contradicciones de la medidaLa decisión de revocar el TPS deja desprotegida a una comunidad que huía de la inestabilidad política y el colapso social. Pese a que la postura judicial de la administración estadounidense sostiene que Haití presenta condiciones aptas para el retorno seguro, la logística de la propia deportación evidencia la gravedad de la crisis: la capital sigue inhabilitada para vuelos comerciales e institucionales debido al asedio armado que paraliza la infraestructura clave del país.

Fuente: teleSUR

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