Teherán condiciona la reapertura del paso marítimo al cese global de las hostilidades y anuncia conversaciones con Omán para trazar una nueva ruta de navegación.

El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, ratificó que la nación se mantiene formalmente en estado de guerra. En el marco de esta contingencia, confirmó que el estrecho de Ormuz continuará cerrado y restringido exclusivamente a buques comerciales, conforme a lo estipulado en el memorando de entendimiento vigente.

Condiciones de apertura y alianza con OmánGharibabadi precisó que el restablecimiento del tránsito habitual en el estrecho dependerá estrictamente del cese del conflicto en todos los frentes, el levantamiento total del bloqueo y una solución definitiva a la crisis en Yemen.

Como medida estratégica para la zona, el diplomático adelantó que Irán entablará negociaciones con Omán para reemplazar el esquema actual de gestión del tráfico marítimo y delinear una nueva ruta comercial en el área.Advertencia a Washington y control del minado.

En relación con la seguridad del paso, el funcionario aseveró que Irán posee en exclusiva el registro de ubicación de las minas desplegadas en Ormuz. Desestimó las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su remoción, calificándolas como tácticas para calmar a los mercados financieros, y advirtió que la presencia de dragaminas estadounidenses representaría «un objetivo muy tentador» para sus Fuerzas Armadas.

Gharibabadi concluyó que Irán desplegará nuevas capacidades militares si la presión de Washington persiste, señalando a la administración estadounidense como la única responsable de los perjuicios económicos en la región.Las declaraciones se producen a 24 horas de que la Casa Blanca pusiera en marcha la operación «Paria Económico», diseñada para desmantelar los flujos financieros que sostienen a Teherán y lograr su aislamiento total.

Fuente: teleSUR

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