La crisis de imagen en el gabinete: Mientras Patricia Bullrich lidera la imagen positiva del oficialismo (38%) superando al propio Milei (33%), el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por investigaciones judiciales, se consolida como el mayor lastre del Gobierno con un 72% de imagen negativa.
La gestión de Javier Milei ha entrado en una fase de vulnerabilidad marcada por el cruce entre la crisis económica y los cuestionamientos éticos. Por primera vez desde su victoria legislativa en noviembre de 2025, el Gobierno Nacional enfrenta una tendencia de desgaste sostenido, perdiendo más de 10 puntos de aprobación en un goteo constante de 1.5 puntos mensuales, situando su respaldo en un 35% frente a un 61% de desaprobación.
📌 Los datos duros del desgaste
- La mutación de la crisis: Aunque la inflación ha dejado de ser la principal alarma (cayendo al 19%), la preocupación social se ha trasladado a la economía real: la falta de trabajo (40%) y los bajos salarios (33%) lideran el descontento, sumado a un 34% que prioriza la corrupción.
- Contraste de imágenes: El Presidente (33% de imagen positiva) ha sido desplazado en valoración interna por su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich (38%). En el extremo opuesto, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cercado por investigaciones judiciales, se consolida como el mayor lastre del esquema oficial con un 72% de imagen negativa.
- Escenario 2027: La polarización ya muestra paridad de cara al futuro. En un escenario electoral hipotético, el Peronismo lidera la intención de voto con un 25%, seguido muy de cerca por La Libertad Avanza con un 24%, dentro de un marco donde el 21% de los encuestados aún se mantiene indeciso.
💡 Reflexión: El dilema de las expectativas y el factor tiempo
El escenario actual demuestra que la narrativa del «sacrificio necesario» empieza a chocar contra el límite de la tolerancia social. El éxito inicial del Gobierno en la contención de la inflación ya no basta para sostener el optimismo; la ciudadanía evalúa ahora su cotidianidad a través del empleo y la pérdida del poder adquisitivo.
Cuando 6 de cada 10 personas perciben que el país está peor y las emociones dominantes en la oposición mutan hacia el rechazo y la decepción, el capital político del Gobierno se enfrenta a una encrucijada analítica: la estabilización macroeconómica necesita transformarse urgentemente en bienestar microeconómico antes de que el desgaste estadístico se consolide en una tendencia irreversible de cara a los próximos desafíos electorales.
Fuente: Pagina 12.com
