En Occidente: El auge de ultraderechas neofascistas y populismos reaccionarios que canalizan el malestar social hacia chivos expiatorios, utilizando algoritmos digitales e industrias del miedo como infraestructura política.
El orden global establecido tras la Guerra Fría atraviesa una crisis terminal. La globalización neoliberal, lejos de cumplir sus promesas de progreso y estabilidad, ha consolidado una arquitectura de dominación caracterizada por la desigualdad extrema, la erosión de las soberanías estatales y una profunda inestabilidad financiera. Este agotamiento no es solo económico, sino de carácter civilizatorio, marcando el fin de la era unipolar liderada por Estados Unidos y dando paso a un nuevo tablero geopolítico dominado por la multipolaridad.
1. La quiebra del modelo neoliberal y la desigualdad récord
La globalización no fue un proceso espontáneo, sino un proyecto político y económico diseñado para garantizar la expansión del capital transnacional. Tras décadas de desregulación y financiarización de la economía (un desplazamiento del capital hacia la esfera financiera iniciado en los años 70), el sistema ha demostrado ser propenso a burbujas e inestabilidad sistémica, como lo evidenciaron las crisis de 1997, 2001, 2008 y 2020.
Este modelo ha concentrado la riqueza a niveles comparables con los de principios del siglo XX: mientras en 2025 el número de multimillonarios superó los 3.000, una de cada cuatro personas en el mundo carece de acceso a una alimentación suficiente.
2. El desgaste de la hegemonía de EE. UU. y la desdolarización
Los tres pilares del poder estadounidense —superioridad militar, centralidad financiera y liderazgo cultural— muestran un desgaste evidente debido a guerras prolongadas (Afganistán e Irak), polarización interna y el ascenso de competidores sistémicos.
Instituciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la OMC pierden legitimidad, mientras que el uso del dólar como herramienta de sanción geopolítica (como la exclusión de bancos del sistema SWIFT) ha acelerado un proceso de desdolarización parcial. El Sur Global busca activamente alternativas mediante el uso de monedas nacionales, el yuan y monedas digitales de bancos centrales.
En el Sur Global: Una transición acelerada hacia la multipolaridad liderada por los BRICS (con la reciente incorporación de Indonesia), que impulsa la desdolarización y desafía el control de los organismos financieros tradicionales.
3. El ascenso de la ultraderecha como síntoma de descomposición
El crecimiento de los movimientos de ultraderecha y el «populismo reaccionario» en Occidente no es una anomalía, sino el mecanismo con el que el sistema procesa su propia degradación. Estos liderazgos canalizan el malestar social, la precarización y la crisis de representación de los partidos tradicionales. Sin embargo, en lugar de cuestionar las estructuras del capital, desvían el conflicto hacia chivos expiatorios como los migrantes, los feminismos o las minorías.
- En América Latina: Ejemplos de esto son el anarcocapitalismo en Argentina y la coalición reaccionaria (militarismo, religión y agronegocio) en Brasil.
- Infraestructura digital: Las plataformas y los algoritmos basados en la indignación, sumados a una nueva élite tecnológica con visiones antipolíticas, actúan como la infraestructura crucial para expandir y legitimar estos discursos.
4. La emergencia de los BRICS y las alternativas del Sur Global
Frente al repliegue proteccionista de las potencias occidentales (que ahora defienden su soberanía tecnológica y seguridad nacional), los BRICS y el Sur Global emergen como un desafío a la unipolaridad. La expansión del bloque en 2024 y la incorporación de Indonesia en 2025 consolidan un espacio que busca mayores márgenes de autonomía frente a las instituciones tradicionales.
La crisis actual plantea una encrucijada entre tres escenarios futuros:
- Una recomposición del orden liberal a través de la economía verde y la digitalización, sin alterar las bases del capitalismo.
- Un autoritarismo de mercado que abandone la mediación democrática manteniendo la lógica extractivista.
- La construcción de alternativas emancipatorias desde el Sur Global basadas en la soberanía alimentaria, energética, financiera y tecnológica, capaces de revertir el colapso en una oportunidad de justicia e igualdad.
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Fuente: La tecla Ñ/ Jorge Elbaum
