A seis meses del inicio de las acciones militares el 28 de febrero, Estados Unidos e Irán entran en una nueva etapa del conflicto. Tras el estancamiento bélico y la disminución en la intensidad de los combates, Washington redirigió su estrategia hacia una ofensiva de máxima presión económica para aislar totalmente a Teherán.
Puntos clave de la escalada:Ofensiva financiera: El anuncio estadounidense busca asfixiar el contrabando de petróleo, el intercambio de divisas y las transferencias en efectivo de Irán, amenazando con sanciones a países que brinden apoyo institucional.
Respuesta de Teherán: El canciller iraní, Abás Araqchi, calificó la estrategia como una «política fracasada» que busca ocultar problemas internos en EE. UU.Punto de quiebre global: Irán sostiene el bloqueo en el estrecho de Ormuz —paso por donde circulaba el 20 % del crudo mundial— y amenaza con operaciones ofensivas.
Cambio de mando: Tras asumir la jefatura suprema, Mojtaba Jamenei ordenó activar la «disuasión máxima» y reestructurar la cúpula militar iraní para acciones a gran escala.La estrategia estadounidense pasa del campo de batalla al estrangulamiento económico, mientras la parálisis en una de las rutas petroleras más importantes del planeta mantiene en vilo al mercado global.
Fuente: finanzasdigital.com
