Los grandes propósitos del Congreso de Panamá, de acuerdo a las miras del Libertador, contemplaban la suscripción de un pacto de liga perpetua y defensa mutua, la conformación de un ejército continental de 60 mil efectivos entre los países suscriptores y armar una expedición para dar la libertad a Cuba y a Puerto Rico, así como abolir la esclavitud en los territorios emancipados.
El 22 de junio de 1826 se instaló formalmente el Congreso Anfictiónico de
Panamá, una asamblea plenipotenciaria convocada por el Libertador Simón Bolívar con el objetivo de unificar a las repúblicas hispanoamericanas recién independizadas y crear una alianza defensiva común.El encuentro, al que asistieron delegados de la Gran Colombia, México, Perú y Centroamérica, buscaba sentar las bases de una gran confederación capaz de equilibrar el creciente poder de los Estados Unidos y defender la soberanía regional frente a la Corona española y otras potencias europeas.
El veto de Estados Unidos y el destino de Cuba y Puerto RicoUno de los puntos más ambiciosos de la agenda continental era la planificación de una expedición militar conjunta para liberar a Cuba y Puerto Rico, que seguían bajo dominio español. Sin embargo, esta iniciativa chocó frontalmente con los intereses de Washington.
El gobierno de Estados Unidos rechazó de manera tajante el proyecto, advirtiendo que cualquier intento de desembarco o intervención militar en Cuba por parte de las fuerzas aliadas del Congreso sería considerado por la Casa Blanca como un acto de guerra. Ante esta hostilidad diplomática, el plan de liberación de las Antillas sufrió un freno imprevisto, tal como lo registraría años más tarde el general José Antonio Páez en su Autobiografía.Divisiones internas y el último intento.
A pesar de las amenazas norteamericanas, Bolívar buscó alternativas y propuso una alianza estratégica con el gobierno mexicano de Guadalupe Victoria para ejecutar la invasión marítima. No obstante, el estallido del movimiento separatista de La Cosiata en 1826 —que inició la fragmentación de la Gran Colombia desde Valencia y Caracas— debilitó políticamente al Libertador y minó el respaldo logístico necesario.
El último intento por reactivar la campaña caribeña ocurrió en 1827, durante el regreso de Bolívar a Caracas. En ese momento, el Libertador ofreció formalmente al general Páez comandar la expedición hacia La Habana, mientras que el Gran Mariscal Antonio José de Sucre avanzaría sobre Santiago de Cuba. Sin embargo, las crecientes tensiones políticas internas y la falta de cohesión económica de los nuevos Estados terminaron por sepultar definitivamente el proyecto anfictiónico.
El dato: Aunque naciones como Bolivia respaldaron plenamente la iniciativa bajo la gestión de Sucre, problemas de constitución interna impidieron el envío de sus delegados. Por su parte, los representantes de Estados Unidos llegaron al Istmo cuando las sesiones ya habían clausurado.
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