Nuevas imágenes satelitales confirman una acelerada transformación en la remota instalación militar de Lop Nur, en el desierto de Xinjiang. Lo que comenzó como una pista aislada se perfila como el epicentro del programa aeronáutico más avanzado de Beijing.
Recientes fotografías captadas por satélites han puesto al descubierto una acelerada expansión en la remota base militar ubicada cerca de Lop Nur, en el desierto de Xinjiang.
La instalación, comparada por analistas de inteligencia con el Área 51 de Estados Unidos, se consolida como el principal centro de ensayos para la aviación de vanguardia del Ejército Popular de Liberación (EPL).
El complejo cuenta con una pista de aproximadamente cinco kilómetros de longitud —una de las más extensas del planeta—, en torno a la cual se construyen nuevas calles de rodaje, depósitos de combustible y cuatro hangares de dimensiones excepcionales. La evolución del recinto ha sido drástica: en 2020 consistía en un punto austero para vehículos espaciales reutilizables, mientras que hoy alberga la infraestructura necesaria para operaciones a gran escala.
En esta base ya han sido detectados prototipos de cazas de sexta generación, entre ellos los modelos J-36 y J-XDS. Las dimensiones de las nuevas edificaciones alimentan las hipótesis de que el enclave servirá para el desarrollo y ensayo del H-20, el futuro bombardero furtivo pesado del gobierno chino que aún no ha realizado su debut oficial.
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