Vídeos internos desvelaron que la introducción de modos de conducción agresivos, como el polémico modo «Mad Max», llevó a vehículos a circular a 100 km/h en zonas residenciales limitadas a 40 km/h. Según la investigación, los ingenieros de Tesla catalogaron esta peligrosa agresividad urbana como un problema de «baja prioridad».

La promesa de Elon Musk de lograr una conducción autónoma total (FSD) inminente se enfrenta a su peor crisis de credibilidad. Una investigación de Reuters, basada en el testimonio de ingenieros y etiquetadores de datos que entrenaron la Inteligencia Artificial de la compañía, destapa una realidad alarmante: el sistema sigue sufriendo errores básicos, peligrosos y potencialmente fatales.
1. Los fallos que Tesla no quiere que veas
A pesar de la propaganda corporativa, los empleados encargados de supervisar el sistema confiesan que «no se subirían a un coche autónomo de Tesla por nada del mundo». Los datos de entrenamiento revelan que los vehículos:
- Ignoran autobuses escolares y señalizaciones críticas.
- Chocan contra animales y aceleran de forma descontrolada en zonas de obras.
- Invaden el carril contrario o se saltan semáforos en rojo, eventos que ya están bajo la lupa de cuatro investigaciones activas de la NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en EE.UU.).
2. El «truco» de las demostraciones públicas
Musk asegura que su software puede operar en cualquier ciudad sin necesidad de mapas de alta precisión. Sin embargo, los extrabajadores revelaron el engaño detrás del programa piloto de robotaxis en Austin (Texas): el personal pasó meses mapeando manualmente la zona y dedicó cientos de horas a etiquetar cada bordillo y marca vial solo para que la demostración pública no fallara. Un nivel de intervención humana imposible de replicar a escala global.
3. «Mad Max»: Agresividad al volante tolerada
Vídeos internos desvelaron que la introducción de modos de conducción agresivos, como el polémico modo «Mad Max», llevó a vehículos a circular a 100 km/h en zonas residenciales limitadas a 40 km/h. Según la investigación, los ingenieros de Tesla catalogaron esta peligrosa agresividad urbana como un problema de «baja prioridad».
4. Datos manipulados: Comparando peras con manzanas
Para afirmar que el FSD es diez veces más seguro que un conductor humano, Tesla recurre a una trampa metodológica burda: compara sus vehículos nuevos (4 años de antigüedad promedio) con la media del parque automotor estadounidense (13 años).
«Es como decir que mi avión a reacción es más rápido que un bombardero de la Segunda Guerra Mundial», advierte Phil Koopman, profesor de la Universidad Carnegie Mellon.
Si se analizan únicamente los accidentes graves con despliegue de airbag, la supuesta ventaja de 10 a 1 se reduce drásticamente a 3 a 1, un dato que los expertos siguen considerando dudoso debido a la insuficiencia de su sistema basado exclusivamente en cámaras.